Hoy ha sido un día duro. Y mañana será parecido. Ni siquiera mi Alprazolam que en las noches límite (últimamente muchas...) ha hecho sus efectos y aquí estoy, a las cuatro de la mañana intentando desahogar mis iras.
Como ya he dicho en otras entradas, soy divorciada, tengo a mi cargo tres hijas (la mayor de 13 años) y tengo un trabajo de 6 horas por el que no cobro ninguna millonada. Lo de ser mileurista me parece un sueño....
Mi ex-marido va cumpliendo con el pago de las pensiones alimenticias, pero debido a su profesión y, por qué no decirlo, su desorden económico, me va pagando a pellizcos y destiempo... pero al final de mes, va cumpliendo.
Por todo lo anterior, día a día voy trampeando con el tiempo y el dinero y sacando adelante a esta familia que el Ministerio de Asuntos Sociales ha dispuesto en llamar "monoparental". Y digo voy sacando el día a día porque las situaciones extras no las puedo asumir. Es decir, si mañana un dentista establece que alguna de mis hijas necesita un aparato dental, tendría que pedir un préstamo, por lo que entraría en una espiral de gastos nuevos que, a la larga, no podría afrontar.
Una de esas situaciones extraordinarias me sucede mañana. Como ya he comentado en otras ocasiones, mi madre falleció en octubre y, en un acuerdo familiar entre hermanos, hemos decidido que la mayor parte de sus muebles me los quede yo, ya que, como situación extraordinaria que es, no he podido comprar más que una litera de tres plazas para mis hijas y un colchón hinchable que, de tanto usarlo, acabo pinchándose sin remedio (en realidad, mi gato heredado (pobre...) ayudó a los múltiples pinchazos.
Pues bien, para afrontar esa mudanza.... he tenido que pedir un préstamo.
Una mañana me levanto y pienso: el Estado español tendrá que tener alguna ayuda pensada en un grupo tan extenso como es el de
divorciad@s con hijos a cargo en situación económica en la que llegar a fin de mes se plantea como un reto... Digo yo que, tras 19 años de pagar religiosamente mis impuestos, alguna forma habrá de recibir una ayuda para cubrir estos extras.
Sigo los pasos que me marcan, pido hora con mi trabajadora social y... oh, sorpresa! no tengo derecho a NADA DE NADA, ya que, como me levanto temprano para ir a trabajar, me dedico al trabajo lo mejor que puedo para que no me despidan, cuido que mis hijas no falten al colegio y estén bien atendidas, alimentadas, etc., no soy emigrante, no me he entregado al alcohol ni a las drogas y otros muchos casos que, si me pongo a describirlos, sonará antes el despertador de que yo acabe la lista, no vivo una situación de "riesgo social"!!!!
En resumen, y según veo las cosas... si eres persona de bien, que día a día lucha por no entrar en la dichosa "situación de riesgo social", el Estado te obliga a pagar unos impuestos para ayudar a los desfavorecidos. Y aquí es donde se me plantean ciertas dudas...
Por un lado, es cierto que hay desfavorecidos a los que hay que poner todos los medios a su alcance para superar problemas como son minusvalías, mayores abandonados, niños enfermos, mujeres maltratadas, personas hospitalizadas, y un largo etcétera.
Pero también hay otro grupo de supuestos desfavorecidos, que, si bien les funciona todo el cuerpo perfectamente y la cabeza también (o al menos sí para apuntarse a todas las ayudas/subvenciones que existen) deciden que es más cómodo quedarse en casa mientras les llegue su pensión domiciliada en su cuenta corriente. Que, además, si son emigrantes sin papeles y jamás han trabajado en este país y, por tanto no han cotizado ni un sólo céntimo, mejor. Si, por las causas que fuera me dedicara a beber y maltratar a mis hijas... mejor que mejor! Como perdería mi trabajo en cuestión de días... ya ni te cuento! Es decir, si me vuelvo una irresponsable social, económica y familiar, el Estado ME PREMIAAAA!!!
Pero si vas trampeando con la compra (hoy patatas, mañana salchichas y pasado garbanzos, que es más baratito), acudes al trabajo, pagas tus impuestos, por la tarde ayudas a tus hijas en sus deberes para evitar el temido fracaso escolar y otros muchos quehaceres y obligaciones que a estas horas ya ni recuerdo... entonces no. Entonces te pasas la vida luchando para no entrar en "riesgo social" y el Estado... ME CASTIGA!!!!
Cuando estaba a punto de salir de la oficina de Servicios Sociales, me despedí no sin antes avisar que cuando pierda el empleo, maltrate a mis hijas, mis vecinos acudan a comisaría a denunciarme, me vuelva alcohólica y coquetee con las drogas.... VOLVERÉ!!!